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El hecho de cuidar provoca un cambio muy importante en la vida de quien realiza esa tarea y en general en todo el entorno familiar. En ese contexto ,quien asume ese papel, cambia su vida de manera real, alterando sus costumbres, sus tiempos de ocio e incluso afecta a sus relaciones sociales.No es algo fácil de hacer ni de sobrellevar.Un alto porcentaje de estas personas llegan a manifestar agotamiento , estrés , ansiedad , cansancio etc.
Y estas personas hay que revindicarlas y apoyarlas, pues a pesar de todas las dificultades contra las que luchan cada día, nos enseñan mucho sobre el sentido del valor , el sentido del cariño y de la dignidad humana.
Una de las principales quejas de estas personas cuidadoras es que sus propias vidas cambian hasta el punto incluso de sentir que ya no son ellas mismas.Los cambios que sienten son de diferente índole pero igual de importantes para tener en cuenta: cambios de hábitos, cambios de horarios, cambios familiares, cambio en las relaciones interpersonales, cambios en su tiempo libre, etc.
El fin de este artículo es el de reconocer y valorar una figura que de una forma silenciosa y eficiente se convierte en un pilar muy fuerte en el que sin darnos casi cuenta nos apoyamos el resto de la sociedad y nos permite mucha veces seguir con una vida que de otra forma quizás no sería tan fácil .Es necesario pararse un momento y pensar con cariño y respeto en la persona que deja mucho de si mismo para cuidar a uno de los suyos. Gracias.
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